Nuestro método
Tervixa no pretende llenar un calendario de publicaciones. Pretende construir una biblioteca que siga siendo útil cuando alguien llegue desde Google, un enlace o una recomendación.
1. Empezamos por una pregunta real
Cada pieza parte de una necesidad concreta. Evitamos crear páginas únicamente porque una palabra clave parece atractiva. La primera pregunta es qué necesita saber o decidir una persona para resolver su problema.
2. Añadimos criterio
Una explicación básica rara vez es suficiente. Cuando el tema lo permite, incluimos comparaciones, ventajas y límites, escenarios, errores frecuentes, costes ocultos, seguridad y criterios de elección.
3. Escribimos para personas
La estructura debe permitir encontrar rápidamente la respuesta y, si el lector quiere profundizar, seguir leyendo. Usamos subtítulos, tablas, listas y ejemplos porque facilitan la comprensión.
4. Revisamos el riesgo
En IA, software y seguridad es fácil presentar una función como si fuera una garantía. Evitamos afirmaciones absolutas y diferenciamos hechos, recomendaciones y opiniones editoriales.
5. Actualizamos cuando cambia lo importante
Las herramientas cambian precios, funciones, límites y políticas. Las páginas comerciales y técnicas deben revisarse cuando esos cambios puedan alterar la decisión del lector.
6. Criterios claros
Explicamos para qué sirve cada herramienta, sus límites y los casos en los que no encaja. Las conclusiones deben ayudar al lector a decidir según sus necesidades.